Como es el tenis es la vida

El tenis es solo un juego para la mayoría de la gente, pero a mí me pasa que cada vez que juego un partido encuentro un aprendizaje aplicable a mi vida fuera de la cancha.

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Y es que me encanta pensar que como es el tenis es la vida, porque como eres mientras juegas es igual a como eres allá afuera, en el mundo. La diferencia es que dentro de la cancha se puede ver con mayor claridad ya que en apenas un par de horas puedes ir abajo perdiendo, ganando, con ventaja o luchando por salir del hoyo. Puedes encontrarte confiado o necesitando creértela un poco más y siempre tienes que jugar con lo que te manden, ya sea la vida o el jugador contrario.

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En el tenis pensar que el otro jugador es mejor que tú sirve para muy poco, así como tampoco sirve clavarse con las injusticias de la vida. Planear estrategias también tiene sus limitantes ya que pueden servir de guía pero al final tienes que improvisar sobre lo que te toque recibir del otro lado, al igual que en la vida. ¿Ya me van entendiendo?

Yo tengo la tendencia de querer que las cosas sean de cierta manera, eso que le llaman (desconsideradamente) ser controlador; pues en un partido lo mismo, quiero jugar lo mejor que puedo en todo momento y a veces cuando cometo un error me digo cómo hacerlo bien la siguiente vez y, ¿se imaginan lo que pasa? Que cuando me digo cómo hacer las cosas me salen peor que si no me digo nada.

Y ya sé que todos los -new age-meditadores-predicadores de los cuatro acuerdos-discípulos de Don Juan- me van a decir que es obvio que hay que dejar que las cosas fluyan, solo que en la práctica no es tan obvio.

Tenemos la tendencia a querer que las cosas sean de cierto modo y cuando no son así buscamos corregirlas para que mejoren, así lo aprendimos en la infancia y lo seguimos haciendo en la vida diaria porque eso se entiende como tomar responsabilidad, ser cumplidos, tener compromiso. Y resulta que hay otra forma de ser asertivos sin intentar controlar y esa forma se llama confianza.

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“It’s no accident, I think, that tennis uses the language of life. Advantage, service, fault, break, love, the basic elements of tennis are those of everyday existence, because every match is a life in miniature.»  – Andre Agassi.


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5 cosas que aprendí de mi sobrino.

 

De los niños siempre se puede aprender algo, ellos cambian tanto en poco tiempo que a cada rato te pueden sorprender con algo nuevo. Mi sobrino tiene 5 años y como yo no tengo hijos él es mi conexión más cercana a los que llevan poco tiempo en esta tierra. Es un pequeñín extraordinario, y aunque todos los niños son especiales de diferentes maneras, éste es el que me asombra y enseña cosas nuevas desde su visión fresca y libre, antes de ser modificada por las reglas y deberes que la vida nos va poniendo.

Les comparto algunas cosas que él hace con naturalidad y que creo nos vendría bien retomar un poco.

A decir: NO.

Mi sobrino está en una etapa donde su primer opción de respuesta es no. Y ya después si le parece buena idea cambia de opinión. Esto se debe a que en primer lugar si está haciendo algo lo hace con tanto gusto que no piensa que pueda haber algo mejor y como lo está disfrutando no quiere dejarlo. Y por otro lado de ese modo tiene tiempo para pensar la propuesta antes de embarcarse.

A hacer todo al máximo.

Bueno, esto ya vi cómo es pero todavía no me sale del todo bien. Y es que mi sobrino a cada cosa le pone el máximo de energía, toda la atención y lo disfruta a tope. En ningún momento juega pero con apatía, ve los dibujitos pero se distrae o se ríe pero quedito; todo es al máximo.

Todo el tiempo es aquí y ahora.

Los niños rara vez se distraen con el pasado o el futuro, incluso el término “mañana” es aún algo confuso para mi querido, él ve mañana como algo que no existe y que bien podría nunca existir. Porque si quiere hacer algo y le dices que irán mañana a hacerlo, para él es igual a que le dijeras simple y llanamente que no. No entiende que mañana está cerquita, que es después de irse a dormir. Y creo que tiene que ver con esa hermosa capacidad de vivir casi exclusivamente en el presente.

Cariño desapegado.

Esto a mí me sorprende, porque mi sobrino es muy cariñoso, no tiene pena en decir te quiero o dar un abrazo; pero al mismo tiempo es libre y desapegado. No llora si se despide de alguien querido o si su mamá no está, pregunta por sus seres queridos y los recuerda con cariño, claro; y aunque por supuesto que necesita de su familia para seguir creciendo, no me parece que esté atado emocionalmente a ella.

A hacer amigos en cualquier parte.

Donde fuera que estuviéramos, si había algún niño o niña cerca, él iba a platicar. Dispuesto a que la plática se convirtiera en juego e incluso en amistad pero sin darse el menor disgusto si el otro niño no estuviera interesado. Es hermoso ver como los niños se arriesgan a conseguir una amistad sin nada que perder, con el único objetivo de compartir un juego y sin sentirse mal si no se logra.

 

Crecen tan rápido que seguro para cuando esto se publique ya habrá cambiado algunas cosas, ahora tal vez sea más confianzudo y diga que sí más pronto pero mientras tanto yo me quedo con estas consignas para acordarme más cómo era ver las cosas por primera vez, apreciar la vida en cada instante y aventarse a todo sin miedo; en otras palabras, acordarme cómo era ser niña.

 


 

 


 

Aprender a decir: no. // Learn to say no.

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Foto: Piolo Juvera

Para ser honesta es algo que a mí me costaba, usualmente sentía la necesidad de inventar una excusa lo suficientemente buena como para que el no no se sintiera tan feo.

“Perdón, no puedo ir a xxxxx porque me salió trabajo.” Era la más frecuente, casi todo el mundo entiende la prioridad del trabajo sobre el ocio, pero realmente me sentía pésimo. Hubiera querido decirle que su plan no se me antojaba pero que la apreciaba enormemente como amiga y que por favor no dejara de invitarme la siguiente vez que organizara algo. Pero no lo hacía y creo que muchos tampoco lo hacen.

¿Por qué tenemos tanta reticencia a decir que no simplemente porque no se nos da la gana de hacer algo? ¿Es acaso eso tan malo?

Después de años de ingeniármelas creativamente para no herir los sentimientos de aquellas almas generosas que se habían aventurado a invitarme o sugerirme algo, conocí a una amiga nueva, que no tenía ningún tapujo en decirme que algo simplemente no le latía en ese momento o para ese día.

Al principio imagínense mi sorpresa:

  • Oye, ¿vamos por un café?
  • No, no me late.

Mi cara de “emoji sorprendido” y después un grandísimo alivio.

  • Tú avísame entonces si quieres hacer algo.
  • Sale, mañana te hablo.

Y claro, al otro día me hablaba como si nada. Porque para ella decir que eso no le latía así directamente no significaba nada extraño.

 

Ahí me empecé a dar cuenta todas la cosas que la gente hace para evitar el no, a lo mejor reconocen alguna…

Dejarte de hablar:

Es increíble que haya gente que prefiera dejarte de hablar que decir que no, creo que piensan que si dejan pasar suficiente tiempo no te vas a acordar que le habías mandado una propuesta de alianza comercial hace dos meses, justo antes de que te dejaran de hablar.

Diles que sí pero no les digas cuando:

El típico; “Sí, sí voy pero yo te confirmo antes.” ¿Cómo para qué? En ese preciso momento ya nos dimos cuenta que no vas a ir y que te da pena que se organice algo en vano, así que cualquier cosa tienes el salvavidas de que no confirmaste para librarte de responsabilidad.

El súper ocupado:

“Va, ya quedamos. Pero tú recuérdame.” No contesta el teléfono hasta que es demasiado tarde y dice que se le vino encima una avalancha de trabajo.

El pobre que se quedó sin pila:

Ya saben como va, dijo que iba pero a la mera hora apaga el celular y dice que se quedó sin pila.

 

Y así nos pasamos la vida inventando excusas para no decir que no y como sé que a lo mejor no tienen mucha experiencia en el caso, aquí algunas formas de decir que no cordialmente pero sin inventos:

En primera agradecer la propuesta y después…

No, hoy no me late ese plan.

No, se me antoja algo diferente.

No estoy segur@, déjame pensarlo/consultarlo.

No.

Eeeh, nop.

Ño.

Ñe.

Nope.

 

Ven, no es tan difícil. Les prometo que cuando empiecen se van a sentir como que se quitan un peso de encima. Y posiblemente sus allegados se lo acaben agradeciendo.

Y si tú estás del otro lado y recibes un cordial no, no seas insufrible y ¡NO insistas! Recibe el no con elegancia y vas a fomentar que las personas tengan confianza de decirte la verdad sin rodeos; hasta puede ser que hagas dudar a la otra persona de haber tomado la decisión correcta.

 

¿Conocen otras formas de evitar decir que no? ¡Quiero conocerlas, escríbanlas en los comentarios!

 

Hasta pronto… o no.

Milva.

 


 

Learn to say no.

I was going to write this note only in Spanish because I thought this was a Latino thing, the difficulty of saying no may not be present in every country but it´s possible that someone else out there can identify with this issue.

Saying no was a difficult thing for me; I used to make up excuses for not being able to do what I was requested to. My most frequent one was ´I won´t be able to make it ´cause a work thing came up. ´ And it usually works very well as most people are use to putting work above everything else. But I felt terrible, I wanted to say something like: I really appreciate you as a friend but I don’t feel like going to that place or doing that thing, and please don’t stop inviting me to your future plans because I will love to go if I feel like it. But I didn’t, no one does.

And then after years of taking the most care in not hearting someone else´s feelings after putting themselves at the edge of making a plan and inviting people to take part; I met a new friend and she had no problem saying no.

Imagine my surprise when I asked her to go for a coffee and she just said:

No, I don’t feel like it.

*Big surprise face.

– Ok, so when you fell like it, you call me

– Sure I´ll call you tomorrow.

And she did call me, because as I learned latter on, she didn’t notice that for some people saying no like this is considered very rude.

 

So I started noticing the many ways people find to avoid saying no.

Stop talking to you:

This one is very often around here, they just stop answering. I think in their minds it goes like; I´ll wait for a while and they will forget they asked me something.

Yeah right, like I´m gonna forget I send you a business proposal two month ago, right before you stopped talking to me.

 

They say yes but they never say when:

“Yes, sure. But I will contact you first to confirm.”

And they never do. And we know! Right there that you´re just avoiding to say no.

 

The super busy dude:

“Yeah, deal. But you call me beforehand to remind me.”

Don’t you have a calendar to write this down? And of course that day, they won´t answer until it´s too late for the commitment and probably an avalanche of work came over them to justify the missed calls.

 

The one with the low battery failure:

We know this one, they said yes but when the time comes they turn off their cellphone and say they run out of battery.

 

And that´s how we spend our lives making up excuses to avoid saying no. If you don’t know how to change this here are a few simple suggestions:

First of all be grateful for the offer and then say:

No, I don´t feel like doing that.

No, today I´m not in the mood.

I´m not sure, let me think/ask about it.

No, I´m not confortable with that.

No.

Mmm, nop.

Nope.

Ño. (that´s your Latino way of saying no)

See, it´s not that hard after all and if you try I promise you will feel like you took a weight over your shoulders and probably the other person will end up being thankful for you honesty.

 

If you are on the other side, don´t be a pain in the butt and do not insist. Take the no gracefully, and people will be more confident in saying the truth to you right forward, and perhaps they might even change their minds after all.

The examples wrote here are very common in my country. Do you have other ways of not saying no in your region? I would love to know about them, write them up in the comment section!

 

See you soon… or not.

Milva.

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Photo: Piolo Juvera