Morelia, la ciudad de cantera rosa

Es por el gran número de edificaciones que en la ciudad de Morelia relucen con su fachada de cantera rosa que así le dicen. Es una ciudad que se ha quedado en el tiempo donde te puedes perder entre calles y más calles de un conservado aspecto colonial.

De camino a Morelia pasamos al Santuario de la Mariposa Monarca, si no leíste el post aquí te dejo el enlace.

 

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Catedral de Morelia vista desde restaurante La Azotea, Hotel Los Juaninos.

La plaza principal de Morelia se corona con una espectacular catedral cuya fachada de cantera rosa se ilumina por las noches y en especial los sábados también se la engalana con un show de fuegos artificiales. Alrededor están Los Arcos y entre ellos encuentras hoteles, restaurantes de todo tipo y cafés. Es ideal pasar unas horas en las mesas de afuera de alguno de esos restaurantes, suficientemente lejos del tumulto y el tráfico propios del centro de la ciudad pero con vista a lo que está pasando.

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Tranvías Kuanari.

Para hacer un recorrido por la ciudad puedes tomar el pintoresco autobús-tranvía que sale de la plaza principal y te lleva a recorrer sus calles pasando por los puntos más importantes. No puedes perderte de las vistas por el Centro Histórico, el Acueducto, la Fuente de las Tarascas y el Santuario de Guadalupe con su decoración florida.

Después de ese paseo decidimos recorrer a pie algunas de las zonas que más nos gustaron y llegamos al Jardín de las Rosas, un lugar rodeado de bares y restaurantes, ideal para descansar un poco y comer o regresar en la noche a tomar algo.

Esta vez quisimos conocer el restaurante San Miguelito, y no, no por la leyenda de las solteras. Es que el restaurante tiene un rincón atiborrado de santos de cabeza por la famosa leyenda de que a través de un ritual te llega novio o novia.

Nosotras fuimos por las exquisiteces de su cocina, imperdibles son las Solteronas (similar a un carpaccio de salmón pero con un toque especial) y los Camarones Ajichampi. También pedimos una Botana Mixta, Tacos de Arrachera y Pescado en Hoja de Plátano; es que después de tanto caminar nos dio un poquito de hambre. Además las Margaritas están deliciosas.

Otro restaurante que debes conocer es Los Mirasoles, éste es encantador, su ambiente es delicado y pintoresco haciendo gala de las mayores riquezas de la cultura Morelense.  Un must para celebrar un momento especial con una exquisita cena.

También recomiendo mucho el restaurante del Hotel Los Juaninos, se encuentra en su último piso y cuenta con una vista espectacular a la Catedral de Morelia (la foto anterior lo demuestra).

Y para desayunar el Café Michelena Morelia (llega con tiempo porque se llena), ah y los esquites, y los gazpachos y… ¿se nota que soy de buen comer?

Así que ya sabes; a solo tres horas y media de la Ciudad de México te espera una ciudad de cantera rosa, empapada en cultura y con lugares deliciosos para comer y disfrutar de una excelente escapada de fin de semana.

Espero que lo tomes en cuenta para tus siguientes días de descanso.

 

Con cariño,

 

Milva.

 


 

 


 

La forma en que se siente un lugar

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Mariposas Monarca.

Los paseos en marzo se han convertido en una tradición desde hace ya algunos años. Tengo varias razones: mínimo hay un puente para descansar, el clima es bastante agradable, la economía personal ya va por el buen camino y sobre todo es el cumpleaños de mi mejor amiga, la cual se ha empeñado en conocer nuevos lugares año con año. No me disgusta la idea, la verdad es que se han vuelto indispensables estas pausas en mi rutina.

Este año el lugar de elección fue el bosque. Desde la antigüedad los seres humanos hemos tenido una afinidad con relación al contacto con la naturaleza y doy fe de que sus efectos son elevados sensorialmente. Tomamos camino a Morelia, porque el objetivo era llegar a Sierra Chincua y ver a las Mariposas Monarca en acción. No les miento, el camino a este lugar se me hizo largo y complicado, las curvas eran demasiado continuas y cerradas; para alguien que no frecuenta tomar carretera es normal el asombro (salimos de CDMX).

De pronto llegamos a las faldas de un cerro, donde pudimos cómodamente estacionarnos, pasar al tocador y pagar las entradas al parque. Nos asignaron un guía, en nuestro caso fue en niño de la región. Empezamos la caminata y a escasos 50 metros de donde habíamos partido, nos abordaron un grupo de personas que nos recomendaban realizar el paseo montados a caballo, nosotros nos negamos. La verdad es que teníamos la idea de que era caminar un sendero de dificultad moderada y terminando éste, nos iban a recibir las mariposas bailando de alegría por nuestra visita. Grave error, la caminata duró aproximadamente 2:30 horas, pasando por varios miradores que ni describiéndolos con el mejor de los detalles, les haría justicia.

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Santuario Sierra Chincua.

Para las que íbamos, era nuestra primera vez en aquel lugar. La poesía pura de estos árboles, con todas las sombras que se reflejaban en los caminos y un cielo azul como alas gigantes, provocaba en mí ganas de abrazar al paisaje. Personalmente recordaba fragmentos de un documental que había visto sobre estas mariposas, como consecuencia iba recordando el “Descubrimiento del fenómeno migratorio”.

Es un lugar que una vez visto, nunca podrás olvidarlo. Creo que los paisajes son manifestaciones propias de la naturaleza, con un encanto envolvente.

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La vista desde el mirador.

Pasando por más de tres miradores, llegamos a “La curva”, donde había aún mariposas. La bajada al santuario fue otra odisea, disculpen que no les relate a detalle las 2:00 horas anteriores, pero ésta sí fue agotadora para principiantes como nosotras. Llegamos y había un grupo grande de personas que hacían mucho ruido y eso hacía que no aparecieran las mariposas, se fueron y tímidamente empezó el espectáculo natural que por poco se queda en “me han contado”, pero que al final tuvimos la fortuna de ver con nuestros propios ojos a las últimas mariposas despidiéndose de este bosque. No sabemos si era su último día allí o si ellas eran las despistadas del grupo que se perdieron en el camino o mejor aún, si solo nos estaban esperando a nosotras para cumplirle el sueño a la cumpleañera. Yo me inclino por la última porque no sé ustedes, pero a mí los deseos de cumpleaños siempre me dan resultado.

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Nosotras, con sonrisa pese a no haber visto mariposas aún.

Es un hecho, las vistas fueron hermosas, pero lo más emocionante es su historia. Viajar 5,000 kilómetros, cruzar fronteras imposibles para muchos, sin embargo, no para ellas.

Bueno, les ahorraré las anécdotas del regreso, solo les puedo resumir que regresamos en caballo. Juzguen ustedes.

Para que la experiencia sea mejor, les recomiendo lo siguiente:

• El mes ideal para visitar el Santuario de la Mariposa Monarca es febrero, la verdad es que tuvimos suerte de alcanzar algunas, pero nuestro guía nos confirmó este dato.

• Dentro del parque paguen el viaje redondo en caballo, es en serio, bueno lo dejo como súper recomendación y a su consideración.

• Previo a su visita estaría genial que vieran la película “Flight of the Butterflies”, la historia de Fred Urquhart y Nora R. Urquhart es fascinante y digna de conocer (son los que descubrieron la ruta de las protagonistas de este Post).

¡Hasta pronto!

Adriana Vega y muchas veces Vaga.