El «indicado» no existe

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La idea de encontrar al indicado o indicada para formar pareja nos puede estar alejando de un relacionamiento posible.

Esther Perel, reconocida especialista en relaciones de pareja; propone la idea que “The one” no existe y que mantener ese ideal nos aleja de la formación estable de una pareja y nos mantiene en la eterna búsqueda de algo más.

Actualmente buscamos que una sola persona lo tenga todo, queremos ser mejores amigos, amantes apasionados, pares intelectuales, excelente padre o madre y la lista sigue y sigue. Pretendemos demasiado de nuestras parejas y vamos formando un ideal inalcanzable, expone Esther.

En cambio, las preguntas deberían ser otras, según la experta. En primera instancia, si quiero escribir una historia junto con esa persona. Si compartimos valores, planes y nos sentimos con la afinidad suficiente para emprender un proyecto de vida en conjunto, puede ser un buen punto de partida para formar una relación.

Y en segunda instancia; ¿qué tipo de problemas puedo tener? Porque con cualquier persona tendremos dificultades, con una serán de un tipo y con otra serán de otra índole pero siempre habrá diferencias. Tener en claro que aceptando a una persona también aceptas lo que no te agrada y asumes que tendrás ese tipo de complicaciones a lo largo del camino, plantea un inicio más realista y menos predispuesto a fracasar.

Entonces, ¿hay que bajarle a las exigencias? Pues tal vez sí.

Aclaremos que hay puntos que son inamovibles, donde no estamos dispuestos a negociar; pero también hay otro montón de cosas de las cuales podríamos tomar responsabilidad, ya sea a través de satisfacerlas nosotros mismos o con otras relaciones, sean familiares, amistosas o laborales pero que, muchas veces; le cargamos a la pareja en respuesta a esta idealización.

Es ahí donde podemos hacer el cambio que le restará responsabilidad y peso recargado en una sola persona y nos devolverá la autonomía sobre gran parte de las cosas importantes de nuestra vida. Que al final, seguramente son las mismas cosas por las cuales nuestra pareja se enamoró de nosotros en un principio y que antes de conocerla resolvíamos con total independencia.

 

Para más información sobre el tema visita la página web www.estherperel.com

 


Texto: Milva Cobelli.
Foto de portada: The notebook – Historia de una pasión. Warner Bros.

 

 


Algo más que ser positivos

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Ser positivo se queda corto cuando nos encuentran situaciones difíciles. También hay que darle lugar a los llamados «sentimientos negativos».

Las tan mentadas frases “tienes que buscarle el lado positivo”, “sonríe, vas a ver como te sientes mejor” o “vamos de fiesta que con eso se te olvida” son los hijos no reconocidos del movimiento positivista que nos ha invadido los últimos años. Pero después de varios intentos de sonrisas fingidas, de fiestas forzadas y de “echarle ganas” nos estamos dando cuenta que el positivismo no engaña al corazón y que todas las emociones son necesarias para la felicidad humana.

Es necesario sentirse triste en un proceso de duelo y es normal sentir frustración ante un fracaso; tratar de adormecer esos sentimientos no nos hace nada bien. Tampoco se trata de echarle leña al fuego y si algo nos salió mal, defenestrarnos con críticas e insultos o hundirnos en el abismo de una depresión porque alguien ya no está con nosotros.

Se trata de sentir las emociones de lleno y abrasarnos, consentirnos, cuidarnos; como lo haríamos con alguien que quisiéramos mucho y estuviera pasando por un momento difícil. Pequeños actos de bondad hacia nosotros mismos nos ayudan a pasar los malos ratos y funcionan como proceso curativo para después emprender el plan de acción hacia una situación mejor, es decir; volverlo a intentar.

El aburrimiento, tristeza, frustración, enojo y cansancio; son momentos tan pasajeros como los más placenteros sentimientos y al mismo tiempo igual de importantes en nuestro crecimiento interno. El camino de la vida está lleno de ellos y podemos mirarlos sin miedo, invitarlos a pasar y cuando estemos listos, despedirlos y seguir adelante.

Con cariño.

Milva.



5 cosas que aprendí de mi sobrino.

 

De los niños siempre se puede aprender algo, ellos cambian tanto en poco tiempo que a cada rato te pueden sorprender con algo nuevo. Mi sobrino tiene 5 años y como yo no tengo hijos él es mi conexión más cercana a los que llevan poco tiempo en esta tierra. Es un pequeñín extraordinario, y aunque todos los niños son especiales de diferentes maneras, éste es el que me asombra y enseña cosas nuevas desde su visión fresca y libre, antes de ser modificada por las reglas y deberes que la vida nos va poniendo.

Les comparto algunas cosas que él hace con naturalidad y que creo nos vendría bien retomar un poco.

A decir: NO.

Mi sobrino está en una etapa donde su primer opción de respuesta es no. Y ya después si le parece buena idea cambia de opinión. Esto se debe a que en primer lugar si está haciendo algo lo hace con tanto gusto que no piensa que pueda haber algo mejor y como lo está disfrutando no quiere dejarlo. Y por otro lado de ese modo tiene tiempo para pensar la propuesta antes de embarcarse.

A hacer todo al máximo.

Bueno, esto ya vi cómo es pero todavía no me sale del todo bien. Y es que mi sobrino a cada cosa le pone el máximo de energía, toda la atención y lo disfruta a tope. En ningún momento juega pero con apatía, ve los dibujitos pero se distrae o se ríe pero quedito; todo es al máximo.

Todo el tiempo es aquí y ahora.

Los niños rara vez se distraen con el pasado o el futuro, incluso el término “mañana” es aún algo confuso para mi querido, él ve mañana como algo que no existe y que bien podría nunca existir. Porque si quiere hacer algo y le dices que irán mañana a hacerlo, para él es igual a que le dijeras simple y llanamente que no. No entiende que mañana está cerquita, que es después de irse a dormir. Y creo que tiene que ver con esa hermosa capacidad de vivir casi exclusivamente en el presente.

Cariño desapegado.

Esto a mí me sorprende, porque mi sobrino es muy cariñoso, no tiene pena en decir te quiero o dar un abrazo; pero al mismo tiempo es libre y desapegado. No llora si se despide de alguien querido o si su mamá no está, pregunta por sus seres queridos y los recuerda con cariño, claro; y aunque por supuesto que necesita de su familia para seguir creciendo, no me parece que esté atado emocionalmente a ella.

A hacer amigos en cualquier parte.

Donde fuera que estuviéramos, si había algún niño o niña cerca, él iba a platicar. Dispuesto a que la plática se convirtiera en juego e incluso en amistad pero sin darse el menor disgusto si el otro niño no estuviera interesado. Es hermoso ver como los niños se arriesgan a conseguir una amistad sin nada que perder, con el único objetivo de compartir un juego y sin sentirse mal si no se logra.

 

Crecen tan rápido que seguro para cuando esto se publique ya habrá cambiado algunas cosas, ahora tal vez sea más confianzudo y diga que sí más pronto pero mientras tanto yo me quedo con estas consignas para acordarme más cómo era ver las cosas por primera vez, apreciar la vida en cada instante y aventarse a todo sin miedo; en otras palabras, acordarme cómo era ser niña.

 


 

 


 

Segregación actual: evolución de una vieja costumbre.

Hace tiempo vi la película “Talentos Ocultos” (tráiler aquí). Trata sobre la vida de una mujer afroamericana que fue niña genio y que tenía extremas habilidades matemáticas y geométricas. Cuando esta niña crece se encuentra trabajando con tres amigas para la NASA en los años 60´s; en el ala este, en el subsuelo, por ahí escondida, haciendo trabajos de transcripción de datos y matemáticas simples como “Computadora de Color”.

 

En esa época los Rusos estaban aventajando a los Norteamericanos en cuanto a exploración espacial se trata, habían conseguido que un hombre orbitara la Tierra y regresara sano y salvo, mientras que la NASA estaba muy lejos de poder concretar dicha hazaña. Es ahí cuando el aporte de Katherine Johnson y sus compañeras se vuelve fundamental para conseguir poner al primer astronauta estadounidense alrededor de la Tierra.

 

Estas mujeres no recibieron ni el crédito ni el reconocimiento que merecieron, tanto por ser afroamericanas como por ser mujeres. Hasta 1965 en EEUU la ley de segregación racial estaba en plena vigencia. Lo que significaba separación de espacios, servicios y leyes para personas de diferente ascendencia racial. Para ponerlo más claro, no podían usar los mismos baños que los blancos, los mismos utensilios, como podría ser utilizar la misma cafetera; incluso el autobús estaba dividido en zonas para “gente de color” y “gente blanca”.

 

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Foto: Momentos del Pasado Blog

 

Por eso ves en la película a la protagonista correr bajo la lluvia durante 8 km para llegar al baño para gente de color, que se encuentra en otro edificio y regresar a su escritorio totalmente empapada.

 

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Foto: Pinterest

 

Es absurdo, lo sabemos y nos llenamos de angustia e impotencia por estas injusticias. De ver que fundamentalmente el progreso de la NASA en esos años se lo deben a estas mujeres que fueron tratadas de forma indigna por sus empleadores y compañeros de trabajo, es penetrante e inspirador.

 

Hasta que un buen día su jefe se da cuenta de la situación y quita los carteles de segregación e impone la igualdad de usos de baños para todos. Y ahí todos pensamos: ¡por fin alguien con sentido común!

 

Pero, ¿saben qué? Esto no es un hecho aislado de hace casi 60 años en Estados Unidos, esto lo tenemos mucho más cerca de lo que nuestro sentido común nos ha permitido ver.

 

Hoy en día en algunas empresas hay unos baños para los empleados del sector operativo y otros para los ejecutivos. O un baño especial para los clientes, que como diferencia presenta que ese sí está limpio y tiene papel de baño y jabón; mientras que los empleados tienen que traer sus propios implementos de aseo y aceptar condiciones mucho menos que higiénicas.

Incluso en la comida hay diferencias. Un menú para los puestos de alto mando y prácticamente un Lonchibon (un sándwich en México) para los de mando bajo.

 

Y aquí nadie se queja, en cambio se agradece el trabajo. Pero no por eso nos hagamos los distraídos y normalicemos el trato indigno, la segregación y las diferencias entre personas. Porque en lo humano, en lo más profundo de nuestra especie somos todos iguales, tenemos las mismas necesidades y merecemos el mismo respeto.

 

Vean la película si nunca se han sentido discriminados y podrán tener una muestra de cómo se siente ser el otro.

Y por favor comenten si ustedes o alguien que conocen se ha sentido discriminado en su ámbito laboral. Tenemos que cambiar esto y el primer paso es notándolo.

 

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Foto: Memorias de un fonógrafo.

 

Foto de portada: Arnet News


 

 


 

París puede esperar.

La película estrenó hace algunas semanas y como no es de las típicas películas taquilleras de Hollywood seguramente no durará mucho en cartelera. Sin embargo, es una película que a través de los sentidos te hace recordar esos momentos de máximo disfrute del presente. (Ve el trailer aquí)

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Sin preocupaciones, sin prisa ni pretensiones disfrutar lo que se encuentra ahí mismo. Y claro, a eso agrégale la delicia de la cocina francesa y el perfecto maridaje con sus vinos y tienes un momento de película. Pero posible. Pero alcanzable.

Porque lo más importante no el deleite francés. Lo que te llevas después de ver la película es que París puede esperar; sí, la ciudad más bonita del mundo puede esperar y también ese ambicioso proyecto que llevas tiempo trabajando. También tus sueños y anhelos, no para olvidarlos ni abandonarlos si no para ir acercándote de a poco, poniendo atención al cambio en el paisaje con cada paso que se avanza. Porque en el camino se encuentran verdaderos tesoros ignorados, pequeñas bellezas desatendidas. Que normalmente pasamos por alto en búsqueda de aquel objetivo, que estando lejos o cerca, nos enceguece y nos aturde.

Entonces como dice Jorge Drexler y como repiten los que saben: amar la trama más que el desenlace. Para poder así detener el tiempo, en forma de recuerdos, en forma de sonrisas o de lágrimas.  Ahí está todo. Ahí es donde la magia sucede. (escucha la canción aquí)

 

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Fotos: Adriana Vega.


 

 


 

Aceptar los celos para descubrir algo más.

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Admitiendo una emoción negativa se puede llegar al siguiente nivel y transformarla en algo positivo.

Nos enseñaron que los celos son uno de esos sentimientos feos que tenemos que evitar y que en dado caso de que los sintamos negarlo rotundamente, ya que no es de personas buenas. Llegamos a tal punto de negación que incluso se ha inventado la expresión “envidia sana” para hacer énfasis de que por envidiar lo que tiene el otro no estamos secretamente queriendo que se le arruine la buena racha o que pierda su objeto de deseo.

Pero que alguien me diga si alguna vez cuando le dijeron: “¡Ah que envidia me das! Pero de la buena, eh.” Se quedó tranquilo pensando en que buen amigo tiene. ¡Nadie!

La envidia nos asusta, nos avergüenza y nos pone en el papel de villanos de telenovela al instante y por eso hacemos lo que sea para ocultarla, y escribo ocultarla en vez de evitarla, porque al igual que otros sentimientos negativos, la envidia y los celos son naturales en la humanidad, eso quiere decir que todos los hemos sentido y es posible que con bastante frecuencia.

Como pensamos que es algo malo tenemos miedo de que si admitimos tener celos de alguien eso desate la maldad dentro de nosotros y nos convirtamos en una versión actual (y menos sobreactuada) de Soraya Montenegro en María la del barrio.

Lo que en realidad pasaría es que admitiendo tener celos de alguien llegarías al siguiente nivel, te darías cuenta de que esa persona tiene algo que tú quieres o que en realidad admiras su talento o forma de ser. Si la admiras, buenísimo, ahora los celos se convirtieron en admiración y puedes acercarte a esa persona, si es posible; y con total sinceridad expresarle lo que sientes, pedirle consejos o investigar más sobre su éxito para poder inspirarte en tu propio camino.

Si lo que pasa es que quieres algo que el otro ya consiguió entonces puedes hacer cosas para acercarte a ese objetivo y según Julia Cameron en su libro “El camino del artista”; esta acción funciona como antídoto para los celos.

Julia Cameron pone tres ejemplos muy claros en su libro:

 

QUIÉN  POR QUÉ ACCIÓN/ANTÍDOTO
Mi hermana Libby Tiene un buen estudio. Arreglar el cuarto de servicio.
Mi amigo Ed Escribe novelas de suspenso. Intentar escribir una novela.
Anne Sexton Famosa poetisa. Publicar mis poemas inéditas.

 

Como ves, los sentimientos negativos también pueden ser aprovechados para crecer, desarrollarse, transformase en sentimientos positivos y liberarse; así que la próxima vez que sientas esos celitos date chance de ir más profundo y hacer de ellos un progreso positivo.

Con cariño.

Milva.

 


 

 


 

Pedir lo que queremos o evitar a toda costa quedar mal (y acabar peor).

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Foto: Piolo Juvera.

Algunas personas no tienen ningún problema para pedir lo que quieren y desde ya les digo que son afortunados, incluso más de lo que creen por eso. Si tú eres de esos puedes dejar de leer ahora mismo, este post no te interesa.

Si tú en cambio eres de las tantas personas que conozco y que como yo tienen dificultad para expresar claramente lo que quieres y/o sientes, entonces quédate, vamos a echarnos una sumergida en el tema.

Resulta ser que hay muchas personas que tienen dificultad para poner lo que quieren en palabras, incluso para expresar sus sentimientos. Pero esto no siempre lo tenemos claro desde el principio. Los síntomas generalmente son de inconformidad con una situación y sentimiento de impotencia frente a ella, pensar: yo qué puedo hacer, nadie me haría caso; es frecuentemente de alguien que tiene dificultad para expresarse. Otra muy común es sentir que la gente no te entiende o incluso censurarte para no lastimar al otro, no querer un enfrentamiento o hacer sentir mal a alguien son razones que nos callan. Otra muy común segadora de palabras son las jerarquías, no solamente en el plano laborar, también en la familia y entre los amigos hay jerarquías; ¿cómo voy a cuestionar a mi hermano mayor, si además todos en la familia opinan como él? La última más común que mencionaré (hay muchas otras) es la vergüenza sobre lo que sentimos o el miedo a quedar mal diciendo tal o cual cosa.

Bueno pues ahí está el primer punto importante, no se trata de desacreditar al otro, de discutir, de pelear o de que alguien tiene razón y alguien está equivocado. Se trata de decir lo que te parece a ti, independientemente de lo que sea “verdad”. Este puede ser tu punto de vista y por lo mismo solo una parte de lo que se considera cierto pero es importante que lo expreses y te digo por qué

Después de tragarte tus sentimientos y tu opinión lo que pasa normalmente es que sale por otro lado. En realidad nuestro sueño más profundo y utópico sería que sin decir nada los demás pensaran igual que nosotros o entendieran la situación como nosotros la vemos. Eso no pasa y como las emociones no desaparecen así por arte de magia nos seguimos sintiendo mal, incomprendidos y solos más nuestra voz interior que quiere gritar lo que siente y nosotros que tratamos de ahogarla, el resultado es sentirnos aun peor.

Una vez que ya metiste todos los ingredientes en la olla a presión solo es cuestión de tiempo para que explote. ¿Y cómo lo hace? Esto te resultará conocido…

Echas culpa, te victimizas, te deprimes o te enojas fuertemente; reclamas, lloras y pataleas. Sí, tal y como lo haría un niño, porque los niños no saben identificar sus sentimientos, simplemente lloran cuando se sienten mal. Los adultos que no sabemos identificar y expresar nuestros sentimientos, deseos, pensamientos acabamos siendo como niños berrinchudos.

Decimos cosas como: “es que como tú no me entiendes yo me pongo así.” (no te entiende porque no te sabes explicar)

“Es que tú deberías saber que me va a molestar que hagas eso” (bullshit! Nadie tiene por qué saber nada que tú no digas claramente)

Ponemos la culpa en el otro, porque dijo o no dijo, porque hizo o no hizo; y el problema real es que en su momento no supimos expresar lo que nosotros queríamos.

Es mucho más fácil decir lo que sientes, esfuérzate en darte cuenta en el momento de lo que estás sintiendo o pensando y hazlo sin culpar al otro, di Yo me siento así con esto que está pasando. Y punto, el otro no tiene que entenderte, no tiene que estar sintiendo lo mismo que tú, no tiene ni siquiera que cambiar su comportamiento; pero es fundamental que tú lo digas, eso te evitará la confusión de “tener” que hacerlo sentir culpable o triste después para que “entienda” como te sientes tú. Eso evitará una discusión más grande, malos entendidos e incluso eso tan temido de herir los sentimientos del otro.

Algo muy especial sucede cuando somos honestos con nuestros sentimientos, no para manipular ni para cambiar el punto de vista del otro, si no para ser sincero con lo que se siente, para darle voz a lo que nos mueve por dentro. Ese acto además de liberador, genera una onda positiva en el tu entorno. Verás que los demás reaccionan mejor de lo que esperabas.

Y a lo mejor en el intento te toca darte cuenta que en algo estabas sumamente equivocado, y eso también es valioso. Prepárate para recibir respuestas honestas del otro lado y si tienes esa suerte el enriquecimiento será mutuo.

Haz el ejercicio esta semana; di lo que sientes, sin esperar nada a cambio, sin manipular, culpar, victimizar ni nada de lo que ya sabes que no te hace bien. Solo di lo que TÚ sientes y después me cuentas cómo te va.

 

Showing your feelings is the new Strong.

 


 

 


 

Aprender a decir: no. // Learn to say no.

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Foto: Piolo Juvera

Para ser honesta es algo que a mí me costaba, usualmente sentía la necesidad de inventar una excusa lo suficientemente buena como para que el no no se sintiera tan feo.

“Perdón, no puedo ir a xxxxx porque me salió trabajo.” Era la más frecuente, casi todo el mundo entiende la prioridad del trabajo sobre el ocio, pero realmente me sentía pésimo. Hubiera querido decirle que su plan no se me antojaba pero que la apreciaba enormemente como amiga y que por favor no dejara de invitarme la siguiente vez que organizara algo. Pero no lo hacía y creo que muchos tampoco lo hacen.

¿Por qué tenemos tanta reticencia a decir que no simplemente porque no se nos da la gana de hacer algo? ¿Es acaso eso tan malo?

Después de años de ingeniármelas creativamente para no herir los sentimientos de aquellas almas generosas que se habían aventurado a invitarme o sugerirme algo, conocí a una amiga nueva, que no tenía ningún tapujo en decirme que algo simplemente no le latía en ese momento o para ese día.

Al principio imagínense mi sorpresa:

  • Oye, ¿vamos por un café?
  • No, no me late.

Mi cara de “emoji sorprendido” y después un grandísimo alivio.

  • Tú avísame entonces si quieres hacer algo.
  • Sale, mañana te hablo.

Y claro, al otro día me hablaba como si nada. Porque para ella decir que eso no le latía así directamente no significaba nada extraño.

 

Ahí me empecé a dar cuenta todas la cosas que la gente hace para evitar el no, a lo mejor reconocen alguna…

Dejarte de hablar:

Es increíble que haya gente que prefiera dejarte de hablar que decir que no, creo que piensan que si dejan pasar suficiente tiempo no te vas a acordar que le habías mandado una propuesta de alianza comercial hace dos meses, justo antes de que te dejaran de hablar.

Diles que sí pero no les digas cuando:

El típico; “Sí, sí voy pero yo te confirmo antes.” ¿Cómo para qué? En ese preciso momento ya nos dimos cuenta que no vas a ir y que te da pena que se organice algo en vano, así que cualquier cosa tienes el salvavidas de que no confirmaste para librarte de responsabilidad.

El súper ocupado:

“Va, ya quedamos. Pero tú recuérdame.” No contesta el teléfono hasta que es demasiado tarde y dice que se le vino encima una avalancha de trabajo.

El pobre que se quedó sin pila:

Ya saben como va, dijo que iba pero a la mera hora apaga el celular y dice que se quedó sin pila.

 

Y así nos pasamos la vida inventando excusas para no decir que no y como sé que a lo mejor no tienen mucha experiencia en el caso, aquí algunas formas de decir que no cordialmente pero sin inventos:

En primera agradecer la propuesta y después…

No, hoy no me late ese plan.

No, se me antoja algo diferente.

No estoy segur@, déjame pensarlo/consultarlo.

No.

Eeeh, nop.

Ño.

Ñe.

Nope.

 

Ven, no es tan difícil. Les prometo que cuando empiecen se van a sentir como que se quitan un peso de encima. Y posiblemente sus allegados se lo acaben agradeciendo.

Y si tú estás del otro lado y recibes un cordial no, no seas insufrible y ¡NO insistas! Recibe el no con elegancia y vas a fomentar que las personas tengan confianza de decirte la verdad sin rodeos; hasta puede ser que hagas dudar a la otra persona de haber tomado la decisión correcta.

 

¿Conocen otras formas de evitar decir que no? ¡Quiero conocerlas, escríbanlas en los comentarios!

 

Hasta pronto… o no.

Milva.

 


 

Learn to say no.

I was going to write this note only in Spanish because I thought this was a Latino thing, the difficulty of saying no may not be present in every country but it´s possible that someone else out there can identify with this issue.

Saying no was a difficult thing for me; I used to make up excuses for not being able to do what I was requested to. My most frequent one was ´I won´t be able to make it ´cause a work thing came up. ´ And it usually works very well as most people are use to putting work above everything else. But I felt terrible, I wanted to say something like: I really appreciate you as a friend but I don’t feel like going to that place or doing that thing, and please don’t stop inviting me to your future plans because I will love to go if I feel like it. But I didn’t, no one does.

And then after years of taking the most care in not hearting someone else´s feelings after putting themselves at the edge of making a plan and inviting people to take part; I met a new friend and she had no problem saying no.

Imagine my surprise when I asked her to go for a coffee and she just said:

No, I don’t feel like it.

*Big surprise face.

– Ok, so when you fell like it, you call me

– Sure I´ll call you tomorrow.

And she did call me, because as I learned latter on, she didn’t notice that for some people saying no like this is considered very rude.

 

So I started noticing the many ways people find to avoid saying no.

Stop talking to you:

This one is very often around here, they just stop answering. I think in their minds it goes like; I´ll wait for a while and they will forget they asked me something.

Yeah right, like I´m gonna forget I send you a business proposal two month ago, right before you stopped talking to me.

 

They say yes but they never say when:

“Yes, sure. But I will contact you first to confirm.”

And they never do. And we know! Right there that you´re just avoiding to say no.

 

The super busy dude:

“Yeah, deal. But you call me beforehand to remind me.”

Don’t you have a calendar to write this down? And of course that day, they won´t answer until it´s too late for the commitment and probably an avalanche of work came over them to justify the missed calls.

 

The one with the low battery failure:

We know this one, they said yes but when the time comes they turn off their cellphone and say they run out of battery.

 

And that´s how we spend our lives making up excuses to avoid saying no. If you don’t know how to change this here are a few simple suggestions:

First of all be grateful for the offer and then say:

No, I don´t feel like doing that.

No, today I´m not in the mood.

I´m not sure, let me think/ask about it.

No, I´m not confortable with that.

No.

Mmm, nop.

Nope.

Ño. (that´s your Latino way of saying no)

See, it´s not that hard after all and if you try I promise you will feel like you took a weight over your shoulders and probably the other person will end up being thankful for you honesty.

 

If you are on the other side, don´t be a pain in the butt and do not insist. Take the no gracefully, and people will be more confident in saying the truth to you right forward, and perhaps they might even change their minds after all.

The examples wrote here are very common in my country. Do you have other ways of not saying no in your region? I would love to know about them, write them up in the comment section!

 

See you soon… or not.

Milva.

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Photo: Piolo Juvera

 

 


 

Indecisión: la enemiga de la felicidad. // Indecision: the enemy of happiness.

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Recordé que hace tiempo vi una conferencia de TED que me gustó mucho sobre la felicidad sintética, pero lo que más me llamó la atención de ésta fue un experimento que describen casi al final sobre unas fotografías.

El experimento consiste en citar a un grupo de estudiantes a una clase de fotografía donde se les enseña a revelarlas en el cuarto oscuro. Al final del curso tienen que escoger las dos que más les gustaron e imprimirlas. Se les dice que se pueden quedar con una foto pero que la otra se la tienen que llevar para registro del curso. Y aquí viene lo interesante…

A la mitad del grupo se le da la opción de cambiar la foto si en los siguientes días cambian de opinión; a la otra mitad no se le da esa opción y solamente pueden quedarse con la foto que eligieron primero.

¿Qué grupo creen que se quedó más feliz con su foto? Sí, el grupo que no pudo cambiar de opinión, los que tuvieron que quedarse con la foto que eligieron sin opción a cambio.

Y esto me hace pensar mucho en cómo funcionan las relaciones de pareja hoy en día. Cada vez es más complejo lograr relaciones duraderas y me pregunto si eso tiene algo que ver con la cantidad de opciones y lo accesible que es salir con alguien nuevo. Desde aplicaciones como Tinder hasta páginas web de citas o incluso el gran número de personas que se mantienen solteras, han hecho que las posibilidades de salir con alguien se amplíen y esto puede que al final resulte ser más perjudicial para nuestra felicidad de lo que pensamos.

Cuando empezamos una relación lo vemos todo perfecto, con ojos de amor no encontramos ninguna razón por la cual quisiéramos estar con alguien más pero a medida que pasa el tiempo empezamos a ver todos los defectos de la otra persona y de la relación en sí que al principio no notábamos y es ahí cuando nos empezamos a preguntar: ¿será que estoy en la relación correcta?, ¿debo aguantar estos problemas?, o ¿podría encontrar a alguien mejor para mí? Y así es como con el paso de la duda la felicidad sale por la ventana.

Es indudable que a veces estamos en una relación que no funciona, ya sea porque nos hace sufrir, nos mantiene infelices o nos demanda mucho sacrificio de nuestra propia vida para mantenerla en pie. Pero hay otras veces que terminamos una relación solo para ver tiempo después que nos encontramos en una situación similar con una persona nueva y es ahí donde deberíamos pensar que tal vez se trata de un problema diferente y que quizá la otra persona tiene menos que ver en él que nosotros mismos. Tal vez podamos descubrir que esa relación se puede arreglar desde dentro antes de tomar la decisión de dejarla en pro de encontrar una mejor.

¿Se identifican con algo de esto? Espero que me dejen sus comentarios aquí abajo.

Y no se pierdan esta TED Talk  les dejo el link porque realmente está muy buena y explica a fondo cómo funciona nuestro cerebro con respecto a la felicidad.

 

Con cariño.

Milva.

 


 

Indecision: the enemy of happiness.

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I´ve been thinking about relationships lately, and it came to my mind a TED Talk that I´ve seen a while ago. It´s actually about synthetizing happiness but what intrigues me is in relation to an experiment they made with photographs.

They gave a photography class were students had to take a bunch of photos and choose the two they like the most reveled and print them. And then they say they can keep one and give the other away for school records. And here comes the trick…

One group has the chance to change pictures if they feel like they made a mistake; the other group is stuck with the picture they chose.

So guess which group turns out to be more satisfied with their picture? The ones who couldn´t change their mind.

And that got me thinking about our relationships nowadays. It seems it´s harder and harder to make them last and I wonder if that´s a ´too many options´ fault.

When we first get into a relationship we like everything about the other and as time goes by we discover every single thing we do not like about them. And that´s when doubt strikes, is this person right for me? Am I making a mistake putting up with all of this? Can I find someone better?

And as soon as we start questioning whether we should stay or go, happiness goes out the window. We are as miserable as the students that could change their minds over the picture; we start thinking we got the wrong one.

I have to say that sometimes we are in a bad relationship, no question about it; we suffer, we´re unhappy or we´re sacrificing too much of ourselves to maintain it. But some other times we split from a relationship to end up a while after in a very similar situation and that´s when we should start thinking if there´s something else we might be doing wrong. Or if this relationship that we think is bad can actually be improved from the inside.

Don´t miss the TED Talk it´s a great one (LINK) and let me know what you think about the subject. Is any of this resonating with you? Leave comments below.

 

With lots of love,

 

Milva.


 

 


 

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